Con la activación del apartado III de la Ley Helms-Burton, que profundiza gravemente el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, Estados Unidos ha roto nuevamente las normas elementales del derecho internacional, al imponer un carácter extraterritorial a una ley interna. También marca un franco retroceso en la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países, pactadas en 2014, por Barack Obama y Raúl Castro.